10 sorprendentes ideas que van a mejorar tu próxima carrera

Llega la semana de la carrera a la que te habías inscrito y, habiendo hecho o no los deberes durante los entrenamientos de las últimas semanas, ya estamos en puertas de salir a rodar, quedan unos días, ya está ahí el momento de la competición.

El trabajo de los entrenamientos está hecho y ahora queda planificar cómo voy a vivir los momentos previos al pistoletazo de salida, el transcurso de la carrera y la entrada en meta.

Estas ideas pueden ayudarte a preparar estos momentos, así que ahí te dejo mis 10 ideas para preparar tu cabeza para correr:

  1. Conoce perfectamente tus posibilidades y corre en base a ellas. De nada serviría que corrieses sin tener en cuenta lo que puedes llegar a correr o forzarte a una marca para la que no estás preparado. Correr más para ser feliz que para tener una alegría.
  2. Corre para divertirte y para superarte, ambas opciones son compatibles y complementarias. Por una parte divertirte te va a hacer sentir unas emociones positivas que están en la base de tener una mente constructiva y que promueve tu crecimiento persona. Pero para encontrar una estado de flujo (flow) es necesario que te propongas un reto personal alcanzable pero que esté un poco por encima de las posibilidades que hasta ahora has desarrollado.
  3. Prepara tu equipo con tiempo suficiente para evitar improvisaciones de última hora. Eso evitará dudas, estrés, inseguridad… Dicho de un modo positivo, eso generará en ti una sensación muy positiva de control, de seguridad, de equilibrio, de poder.
  4. Llega al lugar de la prueba con tiempo suficiente para orientarte bien. Si llegas con tiempo llegarás con seguridad, sin una estrés inadecuado y podrás disponer del tiempo que necesites para todo lo que desees hacer antes de la prueba: vestirte y equiparte adecuadamente; saludar a tus amistades y otras corredores; estar aislado para concentrarte, verificar zonas de salida y meta, localizar zona para el calentamiento.
  5. Programa música frenética para generar ira y mantener un buen nivel de concentración. La música frenética optimiza tu rendimiento.Algunos estudios indican que la ira es una emoción que colabora en el mantenimiento de la concentración en una recompensa, incrementa nuestros tesón y nos aporta dosis extra de optimismo para afrontar retos.
    Ya de camino te diré que, según parece, la mejora en el rendimiento que provoca este tipo de música solo es efectiva en contextos de rendimiento competitivo. Así que aprende cuándo y cómo usar este recurso.
  6. Planifica tu carrera. Lee el reglamento de carrera / estudia el recorrido / localiza los avituallamientos y si los vas a usar o no / decide tu estrategia de carrera / planifica donde dejar tus pertenencias durante la carrera / decide qué indumentaria vas a llevar y cual vas a disponer para depués de la prueba / planifica el tiempo con el que vas a llegar a la zona de salida de la carrera en función de necesidades de aparcamiento, desplazamientos antes y después de la prueba.
  7. Descansa e incluso duerme un poco antes de cada carrera. Siempre que las circunstancias te lo permitan, planifica dormir bien, o la noche antes o una buena siesta en las horas previas a la carrera. Si la siesta, por estado de activación no te permite dormir, deja tu cuerpo en total reposo a intenta que tu mente se sienta libre de la obligación de fijar pensamientos concretos. En definitiva, siesta para el cuerpo y siesta para la mente.
  8. Elige la emoción con la que vas a hacer la carrera. A menudo vivimos las emociones que nos sobrevienen porque no hemos planificado cómo nos queremos sentir y cómo nos vamos a sentir a medida que sucedan los acontecimientos. Yo te propongo que decidas cómo vas a sentirte antes, durante e incluso después de correr. Así, durante esos momentos, tendrás un referente de cómo te vas a poner emocionalmente. Elige emociones que estén también en consonancia con tus retos y capacidades deportivas, con el grupo de personas que te acompaña, con la naturaleza del evento.
  9. ¿Qué pensamiento vas a llevar durante el recorrido? Te recomiendo una mezcla entre dos opciones. Primera opción, no pensar en nada y simplemente sentir la carrera. Segunda opción, correr atendiendo al cronómetro y a los corredores que tengo tanto en mi ritmo de carrera como detrás o delante de mi.
  10. Establece el circulo social, o su ausencia, con el que quieres correr. Dile a tus amigos que te apetece. Puedes desear ir solo a la carrera y estar contigo o puedes desear ir en grupo, acompañado y rodeado de amigos o compañeros del deporte. A veces no puedes escoger a los compañeros que te acompañan antes, durante o después, pero si puedes determinar cómo va a ser el modo en que te relacionas con ellos durante el antes, el durante o el tras la carrera.

Sigue estas 10 sorprendentes ideas y tu rendimiento y satisfacción en tu próxima carrera se verá incrementado. Además, se sentirás más seguro, aumentará tu motivación para seguir practicando este deporte y obtendrás más satisfacciones en las relaciones con las personas con las que vives estos acontecimientos.

Celebra que puedes participar, celebra que estás con la que compartes esta experiencia y aprende, disfruta, vive intensamente cada instante de esta maravillosa forma de hacer deporte.

En todo el cúmulo de experiencias que componen el global de la carrera hay cientos de oportunidades para aprender y sentir bienestar. Desarrolla tus habilidades para localizar estas oportunidades y centra tu atención en emocionarte en positivo.

Propósitos de desconfinamiento

Foto de cottonbro en Pexels

En los próximos días vamos a afrontar el final del confinamiento, la «desescalada», el descalabro del confinamiento, el fin de estar metidos en casa, el principio de volver a la normalidad. A algunos les mola llamar a este proceso la vuelta a la nueva normalidad, Normal.

Bueno, da igual…

En cualquiera de los casos esto se acaba. Atrás quedarán un montón de emociones ligadas al confinamiento. Yo me quedo en casa. Cada uno da lo que tiene. Hazlo por ti, hazlo por todos. Este virus lo paramos Unidos. Resistiré.

Y comenzamos ya esto otro. Esto otro que será algo parecido a Nuestra incierta vida normal.

Pues bien, algo han dejado de poso estas interminables jornadas en casa. Algo hemos aprendido y algo deseamos para ser mejores personas en esta nueva vida.

Foto de Bich Tran en Pexels

La primera ronda la invito yo: os propongo expresar vuestros propósitos y deseos. Vamos a fijar en nuestra mente todo lo que nos hemos propuesto, lo que hemos aprendido, lo que deseamos, lo que queremos que esto haya aportado a nuestra forma de ser, a nuestro comportamiento, a nuestro pensamiento, a nuestra forma de sentir y, a partir de ahí, hacerlo, vivirlo.

Y me tomo la primera: deseo ser más sensitivo, más expresivo, más intenso y más auténtico. Es mucho y es mucho más fácil de lo que parece. Me comprometo conmigo mismo y con todos vosotros. Puedo porque pienso que puedo.

Para salir de confinamiento es genial que nos hagamos propósitos. Hacerte propósitos implica que has hecho alguna reflexión sobre el estado en el que estás y las mejoras que deseas. Además, los propósitos nos ayudan a modo de brújula que nos orienta. Nuestro listado de propósitos nos hace sentir seguridad personal. ¿Y qué decir de la ilusión que nos despiertan?.

Así que todos a hacernos propósitos porque nos aportan:

  1. Así reflexionamos para saber lo que queremos.
  2. Nos ayudan a mejorar.
  3. Nos orientan en la búsqueda de nuestros deseos.
  4. Mejoran nuestra seguridad personal.
  5. Nos llenan de optimismo, ilusión y vitalidad.

Si os apetece miraré vuestros propósitos de desconfinamiento con cariño y os digo mi opinión. Me los ponéis en Comentarios o me escribí a mi WhatsApp (+ 34 600584099) o al email (manuel.padilla@perssonal.es). Espero noticias vuestras…

Así se cuida a los amigos, así cuidas de ti mismo.

¡El mejor regalo eres tú!

“La droga que le voy a recomendar es mejor que morfina o cocaína”.

Así de sorprendente es la frase con la que inicia su original columna periodística Celia Rodríguez en la revista “Tiempo” el día 11 de septiembre de 2016 su artículo titulado “La droga que todos necesitamos”.

A lo largo de su artículo mencionará estudios científicos significativos en que se demuestra lo que todos sabemos…. Que los amigos nos aportan beneficios físicos y mentales que contribuyen a nuestra salud y bienestar. Yo no quiero abundar mucho es estas evidencias científicas y cotidianas.

Lo que me apetece es sugerir algunas ideas personales con las que quiero centrar la atención en algunos aspectos del modo en que cuidamos la amistad…

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Emociones, ayuda mutua y satisfacción personal.

Os quiero contar lo que he aprendido durante una reunión en Isla Cristina, Huelva, en ARATI (Asociación para la Rehabilitación de Alcohólicos y Toxicómanos Isleños) con las personas que atienden la «Guardia de Acogida». ARATI es una asociación que mantiene un centro de terapias en grupos de ayuda mutua de personas que quieren ser libres tras estar viviendo una procesos de dependencia.

La guardia es esa labor consistente en acoger en el centro a las personas que se acercan por primera vez a pedir ayuda para si mismas o para algún familiar o allegado. Esta labor es fundamental debido a que la persona recibida llega normalmente muy angustiada en busca de una ayuda que le resulta absolutamente necesaria. Es muy difícil encontrar un recurso social en el que confiar para iniciar tu proceso de deshabituación de drogas u otras conductas adictivas.

Lo que quiero resaltar de esta reunión de hoy es que las personas asistentes han realizado diferentes aportaciones que me parecen muy significativas y de las que podemos aprender mucho para aplicarlo a diferentes ámbitos de nuestra vida. Voy a escoger tres de las ideas presentes en la reunión y voy a valorar las enseñanzas que podemos extraer de cada una de ellas.

Primera idea: LAS EMOCIONES SON PROTAGONISTAS INVISIBLES DEL ESPACIO RELACIONAL.

En cualquier encuentro humano los factores emocionales invaden un gran porcentaje del espacio de las relaciones y normalmente no tomamos conciencia de la importancia de estas emociones ni las tenemos en cuenta de manera significativa.

Está claro que las personas más hábiles para identificar las emociones propias y ajenas y comprender el modo en que estas influyen en el pensamiento y el comportamiento humanos tienen más capacidad para adaptarse a las relaciones personales y sociales en que se ve involucrada.

Un primer e imprescindible paso para desarrollar las propias habilidades para las relaciones personales es aprender a reconocer las propias emociones y las emociones de los demás.

Podemos aprender a reconocer las emociones observándolas, interpretándolas y dialogando sobre ellas siempre que tengamos ocasión.

Segunda idea: PEDIR AYUDA ES COSA DE SABIOS.

Un equipo crece y se enriquece cuando sus componentes aprenden a pedir ayuda a sus compañeros y lo hacen sin complejos.

Las dificultades para pedir ayuda provienen de creencias personales que nos limitan y nos hacen más cerrados sobre nuestras capacidades y nuestra valía. Identificar estas creencias limitantes y tomar conciencia de nuestras capacidades y nuestras habilidades nos facilitará la posibilidad de pedir ayuda a otras personas y esta práctica nos va a hacer personas más sabias, más expertas y más abiertas a diferentes experiencias de crecimiento.

La invitación a pedir ayuda es evidente. Vence el miedo a reconocer que necesitas ayuda. Practica el hecho de solicitar ayuda a otros y otras y verás como creces como persona y como crece tu capacidad de ayudar y ser ayudado.

Tercera idea: AYUDANDO HE SENTIDO UNA INMENSA SATISFACCIÓN PERSONAL.

Ayudar a otra persona de modo altruista desde la propia experiencia, desde una presencia acompañadora y con comprensión y empatía es fuente de una profunda satisfacción.

Uno de los asistentes comentó que para él, ayudar a personas en algo sencillo e importante emocionalmente había sido fuente de inmensa satisfacción personal.

Para mi la clave para sentir satisfacción ayudando a otra persona es compartir la propia experiencia de éxitos y fracasos en un ambiente en el que sientes que no vas a ser juzgado, en el que vas a ser escuchado con atención y en el que das y te das al otro de modo desinteresado.

Estas son las tres lecciones que humanidad que hoy he recibido de mis compañeros del grupo de Guardia y Acogida de ARATI en Isla Cristina en la provincia de Huelva. Gracias.

[Imágenes extraídas de unsplash.com]

Elige tu emoción

Cada mañana disponemos de varias oportunidades para equipar positivamente nuestro estado de ánimo… Al igual que elegimos la ropa que vamos a usar cada día, así elegimos la emoción con que vamos a vivirlo.

Es una elección tan automática que muchas veces no nos damos cuenta de que cada mañana hay unos instantes justo en el momento de despertar, mientras nos aseamos, nos vestimos, desayunamos… en los que la vida nos pregunta cual de tantas indumentarias emocionales queremos vestir.

Si nos entrenamos convenientemente observándonos cada mañana, acabaremos por ser conscientes de que justo tras despertarnos hay unos instantes en los que aún no hemos asumido la emoción con la que abordar la vigilia. Una vez transcurridos estos instantes habremos asumido automática e involuntariamente ya una emoción. Hasta ese momento, quizás por un breve lapso de tiempo, podemos elegir conscientemente con qué emoción vamos a comenzar a vivir el día.

Y el caso es que la emoción con la que nos vestimos cada mañana participa activamente en nuestra vida mental del siguiente modo:

  • Decidiendo. Participando activamente en la toma de decisiones.
  • Marcando el estado de ánimo.
  • Condicionando nuestra autoestima.

Por estas razones es importante tomar conciencia de que cada mañana debemos elegir la emoción con la que vamos a iniciar el día. Si aprendemos a realizarlo voluntaria y conscientemente lo adoptaremos como hábito y nos sentiremos más dueños de nuestro destino.

¿Y qué es lo que tenemos que aprender? Podemos aprender a aprovechar las cinco oportunidades básicas que os paso a exponer.

1ª. Aprovecha los mensajes que te envías desde tus sueños.

A veces la emoción con la que comenzamos el día la decide el rastro emocional que deja en nosotros la vivencia del último sueño de la noche. La última emoción que sentimos cuando estábamos soñando hasta nuestra vigilia y se propone como tinte emocional para dar color a nuestro día interviniendo en nuestra actividad mental.

Podemos analizar qué contenido nos propone el sueño para reflexionar y debemos hacer el análisis de ese contenido. Una vez hecho el pertinente análisis debo llegar a una conclusión y extraer una enseñanza que debo aplicar.

A veces podemos aplazar el análisis de las propuestas de nuestros sueños y, de este modo, dejamos paso a elegir nosotros libremente la emoción que queremos para este día.

 

2ª. Elige la emoción que quieres vestir en este día.

Si no hemos tenido un sueño previo, no lo recordamos o hemos dejado pasar la oportunidad de reflexionar sobre nuestro sueño, somos libres de elegir por nosotros mismos la emoción con la que queremos iniciar el día. Para ello es muy oportuno disponer de un listado de emociones favoritas nuestras y que tienen que ver con las tareas que tenemos y/o queremos realizar durante el día. De este modo lo que hacemos es buscar inspiración en alguna emoción positiva que nos llene el estado de ánimo, nos proporcione una mirada personal de la vida que se adecua a nuestra forma de ser y de pensar.

Algunas personas se inspiran con imágenes, con videos, con frases motivadoras. Por mi parte os he seleccionado cuatro frases que alguna vez me han ayudado a decidir la emoción que necesitamos. El mundo esta lleno de frases, de imágenes, de rincones con emociones positivas, bonitas, interesantes, con las que vestir nuestro mundo mental cada día.

Las frases que os propongo son:

“Puedo porque creo que puedo.” Carolina Marín, Campeona del Mundo de Bádmintón.

Calma, Conquista tu Alma. @PerssonalPsi

“Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así…” Joan Manuel Serrat, Cantautor.

“Creer para crear, crear para crecer.” Steve Job, Fundador de Apple.

3ª. Prepara rituales para conducir tu pensamiento hacia opciones «positivas»

Cada mañana podemos habituarnos a desarrollar rituales que nos conducen a sentir la emoción que deseamos voluntariamente. Muchos de nosotros ya practicamos esos rituales, yo os pongo lo que he visto que hacen muchas personas para inspirarse en la mañana…

Hablan con otras personas. Saludan, se desean buenos días y proponen una emoción: felicidad, alegría, calma, paciencia. Esto lo hacen dirigiéndose a determinadas personas o grupos y buscan hacerlo en persona, por redes sociales, por teléfono.

Hay personas que para comenzar el día cantan o bailan. En la ducha, mientras caminan al trabajo o mientras comienzan los quehaceres del día.
Muchos hacen algún tipo de deporte y así consiguen sentirse plenos, fuertes, voluntariosos, saludables.

Un ritual sencillo, bonito y muy efectivo es asomarse a tu ventana y buscar en el entorno y detalles que puedas admirar. Una nube, la brisa del viento, la belleza de un edificio, la lozanía de las plantas de algún vecino. Si podemos encontrar algo digno de admiración sabremos internamente que la vida es bella y merece la pena.

Alguna vez la inspiración la puedes encontrar haciendo una foto bonita y compartiéndola. Tal vez, también mirando fotos o videos bonitos que otros han compartido por redes sociales.

Meditar es una opción sencilla y muy recomendable para encontrar la emoción y el estado mental con el que comenzar el día.

4ª. Planifica brevemente.

Dedicar unos minutos a hacer un plan de lo que vas a hacer en el día te proporcionará una sensación de control que se traducirá en una emoción de seguridad.

Hay que contemplar en el plan la posibilidad de que surjan cosas que nos impidan llevarlo a cabo y que, en ese caso, vamos a ser flexibles para adaptarnos a las circunstancias.

5ª. Despierta en ti cada mañana la idea de que eres una persona importante y muy valiosa.

Hay una idea que debes tener presente cada mañana: que eres una persona importante y valiosa. Cada mañana debo poner esta idea en mi mente y puedo hacerlo repetiéndomela como un mantra. Puedo buscar razones o recordar lo que otras personas han visto de positivo y bueno en mi en algún momento. El modo en que consiga ver claro esta verdad incontestable es indiferente, el caso es conseguir ver con claridad que es absolutamente cierto que soy una persona importante y valiosa.

Así ya tenemos claro qué cinco posibilidades se nos ofrecen cada mañana para que yo me aplique a vestir mis mejores galas emocionales y vaya por ahí, por el mundo, disponiendo de un estado de ánimo adecuado, positivo y realista para afrontar el día y hacerlo mejor al resto de las personas.