Cuidar el entorno de una relación o encuentro

[Antes de nada, permitidme recordaros que este artículo está relacionado con el anterior, al que accedes desde aquí.]

Estoy aquí, en el entorno en que me desenvuelvo ahora (vale cualquier lugar)… A mi alrededor hay música, ruido de personas que conversan despreocupadas de mi presencia, con una buena temperatura, una postura cómoda al estar sentado, una determinada luz que incide en la pantalla del ordenador…

Un ambiente propicio y agradable facilitará los encuentros

En los diferentes encuentros es importante cuidar el entorno en el que se desenvuelven puesto que las condicionan, las afectan y modifican. Muchas veces las cosas pueden suceder o no entre unas personas y otras gracias a que la relación se vive en un determinado entorno; en otros casos, lo que podría suceder deja de ocurrir porque en ese lugar no es posible que suceda eso y por tanto sucede otra cosa.

Así pues, lo principal, como suelo argumentar, es tomar conciencia de que efectivamente el lugar nos condiciona y podemos intervenir en el diseño que damos al lugar para así diseñar parte de las experiencias que vamos a vivir en una relación.

Intervenir un espacio nos ayuda a diseñar el tipo de encuentro

Cuando una relación o encuentro entre personas va a suceder, debemos considerar dónde va a tener lugar y cómo ese entorno ayudará con respecto a los propósitos de los participantes. ¿Habrá ruido que interfiera en las conversaciones?, ¿aparecerán y desaparecerán estímulos alrededor que nos distraigan?, ¿los olores favorecerán o entorpecerán?, ¿se comerá o beberá a lo largo del encuentro?

 

Algunas consideraciones relevantes:

Los entornos más íntimos favorecen el ser uno mismo. Veamos: Cuando nos encontramos en la intimidad del hogar podemos ser nosotros mismos más que cuando estamos en público. Aunque también en estos entornos a veces dejamos de imponer control a nuestras propias emociones y esto, no siempre es lo deseado y deseable.

Nuestras reacciones serán más cuidadas en sitios públicos

Los espacios públicos favorecen el control emocional. Estar en una cafetería o paseando por una calle mínimamente concurrida, hace que el control sobre nuestras reacciones sea superior y, por tanto, tomemos mayor conciencia de cómo vamos a dejar que fluyan o dejen de fluir nuestras emociones. A menor flujo emocional, en general, mayor flujo racional.

• Las bebidas o comidas facilitan que nos relajemos. Normalmente, consumir alimentos es algo que hacemos en momentos en los que nos encontramos relajados. Si damos la vuelta al argumento, cuando necesitemos relajar nuestro estado de ánimo, pongamos algo de hidratación y alimento y nuestro ánimo se abrirá y nos sentiremos más relajados. ¡Ojo! Con la hidratación: No se trata de beber alcohol, que hidrata, pero aporta una distorsión emocional diferente, que es la desinhibición y/o la depresión de la alerta perceptiva y cognitiva.

• El control de la temperatura. El frío producirá en las personas presentes tensión muscular y por tanto, reacciones impulsivas. El calor, por contra, provocará somnolencia, apatía y cansancio.

• Los olores intensos y penetrantes distraen. Los aromas ‘acariciadores’ facilitan la relajación y acercamiento emocional.

El predominio de colores en un espacio favorece diferentes climas, como el verde genera armonía

• Los colores. En general tengamos en cuenta que los rojos nos llevan a un estado de excitación que puede invitar a la agresividad. Pensemos que el azul es el color facilitador de un clima intelectual, proporciona paz, calma, sosiego mental y también solemos asociarlo con tristeza y con frialdad emocional. Los verdes promueven equilibrio, armonía, aunque también llevan al aburrimiento. El amarillo nos va a hacer sentir alegres y optimistas, lo asociamos a emociones positivas, además es un captador de atención, ayuda a activarnos y nos hacer sentir más intensamente nuestras capacidades productivas. El morado es un color que asociamos con espiritualidad, nos invita a la reflexión, a la autenticidad, a la introspección e introversión.

• La luz tenue e indirecta nos va a ayudar a crea un clima de intimidad facilitador de cercanía emocional. La iluminación potente y directa promueve la actividad, la distancia emocional para centrarnos en la obtención de un producto o conclusión.

• Consideremos que un lugar cerrado puedo ayudarnos a estar más concentrados y un lugar abierto a expandir nuestra mente por el efecto de la relajación que en nosotros produce esa apertura ambiental.

En cualquier caso, ninguno de los aspectos abordados, por sí solo es determinante, pero disponerlos en determinada medida nos va a ayudar y facilitar el logro de los propósitos de nuestras relaciones y encuentros personales, profesionales, laborales, sociales. Seamos conscientes y hagamos aquello que estimemos más oportuno en cada ocasión.

[Imágenes extraídas de Creative Commons Images]

Dar tiempo a cada relación

Cuando hablamos de relaciones personales importa tanto el motivo que nos relaciona como el modo en que vivimos esa relación. Estoy pensando en todo tipo de relaciones, entre padres e hijos, familiares (primos, tíos, hermanos, familia política…), de pareja, profesionales, de amistad u otras.

Cuando experimentemos dificultades en las relaciones personales acudamos a cuidar mínimamente los siguientes aspectos:

El tiempo, el lugar y nuestra actitud personal.

Abordemos específicamente ahora la importancia de dar a las relaciones los TIEMPOS que precisan.

Antes que nada, tomemos conciencia una vez más de que en nuestras relaciones es crucial disponer para cada momento de los TIEMPOS necesarios. Muchas veces los malentendidos, las dificultades o el enfado, vienen causados por no haber otorgado el tiempo que una relación precisaba. Por ejemplo: determinadas reuniones fracasan porque estamos en ellas con prisas, o queremos abordar en el encuentro personal demasiados asuntos.

Si examinas relaciones personales que no llegaron a establecerse o que tuvieron mal desarrollo verás que muchas de las dificultades podrían haberse soslayado si hubiésemos sido más hábiles gestionando los tiempos.

Así pues, dar los TIEMPOS necesarios a cada uno de los procesos de nuestras relaciones se vuelve crucial (observa que uso “Tiempos”, en plural, para referirme al inicio social de un encuentro, a su desarrollo o a saber dar por concluido el momento).

*Atentos a la siguiente observación acerca del momento del día: Durante las mañanas solemos estar más descansados así que colocar en esa franja del día nuestros encuentros complejos puede ser aconsejable. Durante la última hora de la mañana y la tarde va apareciendo progresivamente el cansancio y es aconsejable no forzarnos a encuentros más complicados. La noche puede quedar para descansar o para encuentros informales a los que no exigimos demasiado.

Algunas ideas para mejorar estos tiempos:

Tiempo para la fase social
Cuando vamos a encontrarnos con alguien debemos disponer el tiempo preciso para presentarnos. Ya sé que muchas veces damos por establecido que ya nos conocemos y sabemos cómo nos sentimos, qué pensamos. Esto es absolutamente cierto y también es, casi todas las veces, un inmenso error. Nunca somos la misma persona que fuimos y siempre solo somos la persona del momento presente. Suponer es una facultad que nos ahorra tiempo y aporta, en muchos casos, dificultad de entendimiento. Así pues, evitemos suposiciones y precisemos con una actualización presentándonos de nuevo, aunque nos conozcamos de toda la vida y de cada instante.

Es importante saber qué tal se encuentran nuestros interlocutores emocionalmente, físicamente, qué circunstancias rodean sus momentos previos al encuentro. Esto mismo es necesario exponerlo a nuestros interlocutores acerca de nosotros mismos.

A todo esto le llamamos fase social y dedicarle el tiempo y la atención precisas facilita bastante la fluidez del posterior desarrollo del encuentro y, por tanto, de la relación.

Tiempo para el desarrollo del encuentro
En esta fase es importante contar con el Tiempo necesario, sin que sea ni escaso ni excesivo. Todos los participantes deben compartir lo que se espera de ese encuentro, precisando que no se exceda ni se quede corto el tiempo disponible para lo que se pretende. A veces, o más bien casi todas las veces, es preferible haber abordado bien cada uno de los temas antes y aplazar algunos antes que dejarlos a medias. En cualquier caso, lo adecuado será que cada una de las personas presentes en el encuentro o la relación se muestren satisfechas explícitamente con lo experimentado.

Tiempo para la conclusión del encuentro
Finalmente, debemos dar el Tiempo preciso al momento de la conclusión. Hay que tener suficiente tiempo para precisar la satisfacción de cada asistente con el desarrollo de los temas tratados. También es importante mostrar por parte de cada uno el sentir emocional con los acuerdos o conclusiones alcanzados. Recordad, sentir emocional. Cómo lo he vivido, cómo me ha hecho sentir.

Debe incluirse en esta fase un ratito adecuado a establecer si habrá un futuro encuentro y cuándo y cómo se producirá, en su caso.

Tiempo para la despedida
Aunque parece que ya está todo, aún nos queda reservar un tiempo suficiente para despedirnos: Decir adiós, dejar recuerdos para personas cercanas, hacer evidente que volveremos a vernos o que ya no volveremos a vernos, definitivamente o en algún tiempo. También podemos expresar nuestros deseos de mantener algún tipo de contacto o comunicación personal.

Si a cada uno de estos momentos hemos dedicado el tiempo necesario, el encuentro habrá transcurrido muy probablemente de modo armónico y esto habrá contribuido a que el objeto de la relación se haya alcanzado satisfactoriamente.

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Lecciones de un niño: Sueña y sé feliz

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Extracto del ejercicio de Bernabé, alumno de 5º de Primaria

“Pregunta del profesor: La lectura nos muestra a una niña feliz a pesar de su pobreza. ¿Qué crees que es necesario en la vida para ser feliz?

Respuesta: En la vida, para ser feliz no hay que ser rico. Para mí, para ser feliz hay que disfrutar de todo lo que dispones (tu abuelo algún día no estará contigo). Pienso que el amor es muy importante. La vida es una, hay que disfrutar al máximo. La vida no termina hasta que te rindes (dejas de soñar). Para mí eso es lo más importante.”

Mi hijo Bernabé, que hace 5º curso de Primaria, escribió este texto en un examen de Lengua Española comentando una lectura. Cuando el profesor se lo devolvió tras haberlo corregido le expresó una sugerencia motivadora: “Deberías escribir tus pensamientos más a menudo, lo haces muy bien.”

Con orgullo de padre lo leí y lo di a conocer a toda la familia con la enorme satisfacción de que mi hijo fuera capaz de expresar valores muy interesantes con un estilo tan sencillo, tan directo y tan impactante.

Creo que es digno resaltar en este texto las enseñanzas que desde mi punto de vista son sabias, por profundas, a la vez que fáciles de aplicar para lograr un estado de calidad y bienestar en la vida. Ya sabéis quienes me seguís en las Redes, #AnimoAPracticar.

Este niño de 10 años nos invita a:

Disfrutar de lo que se dispone. Si debemos aspirar al algo es a valorar, agradecer y disfrutar de lo que tenemos. Él apuesta por exprimir el jugo a lo que ya está a nuestro alcance.

Propone hacernos más conscientes de los secretos que se esconden en las relaciones sobre la felicidad del ser humano. Las personas que nos rodean son la principal fuente de felicidad. Dedicar tiempo a sentir agradecimiento por las relaciones de amor que hay en nuestra vida nos hará más seguros y felices.

Los niños suelen dar lecciones acerca de lo fundamental de la vida. Imagen RedCenit.
Los niños suelen dar lecciones acerca de lo fundamental de la vida. Imagen RedCenit.

Hay una decidida apuesta por el respeto y amor hacia las personas mayores. Tu abuelo algún día no estará contigo. El amor por los mayores nos hace más grandes, más auténticos, más seguros de quienes somos, pues nos ubica adaptativamente en la generación a la que pertenecemos contemplando la relatividad del tiempo y la realidad del proceso evolutivo que es la vida del ser humano.

Honrar tu propio origen. Apuesta por valorar y agradecer que somos las personas que somos gracias a nuestros ancestros, nuestros padres, nuestros abuelos…

Aceptar las cosas como vienen: …“algún día no estará contigo”. La aceptación es uno de los más importantes procesos en el camino que lleva a encontrarse a uno mismo, a reconocernos y sentirnos satisfechos con ser exactamente esa persona que somos.

Observar los aspectos emocionales como fundamentales. El Amor es muy importante. Hace poco he leído que las personas que expresan sus emociones, que consideran importante aprender acerca de las emociones propias o ajenas y cómo gestionarlas se hacen más fuertes. Tomar conciencia de más aspectos de las características de nuestra mente, de nuestra psique, de nuestra identidad nos tiene que hacer necesariamente más fuertes por poder más completamente cada una de nuestras necesidades y cualidades.

Soñar. ¡La guinda del texto es maravillosa! Si dejas de soñar estás vencido y la vida acaba. Soñar es vivir. Sueña, vive desde la ilusión, desde la imaginación y, por tanto, desde la creación de tu propia vida como una consecuencia de tus deseos optimistas.

Estas son, las más destacadas enseñanzas que mi hijo nos regala a los que tenemos la suerte de vivir nuestra vida muy cerquita de la suya. Me pareció un bonito regalo para nosotros y he querido compartirlo con todos.

La escucha activa, un valor fundamental con los más pequeños.
La escucha activa, un valor fundamental con los más pequeños.

Alguien me dijo en una ocasión que los adultos, a menudo pensamos que somos los responsables de mostrarles a los hijos, a los niños, cómo es el mundo. Muy a menudo esto es así. En otras muchas ocasiones son los niños, los hijos, los que nos dan lecciones acerca de lo fundamental de la vida. Realmente pienso que los niños tienen el poder de hacernos ver el mundo y la vida de un modo más auténtico y realista. Escuchemos activamente lo que tienen que decirnos y tendremos más oportunidades de ver la vida con optimismo. #AnimoAPracticar

Emociona tu respuesta (tu autoestima te lo agradecerá)

Algunas veces recuerdo como, cuando estudiaba, el profesor nos pedía “justifica tu respuesta”, al proponernos algunos ejercicios… Hoy sigo pidiendo a mis alumnos “justifica tu respuesta” cuando en alguno de esos ejercicios deseo que elaboren argumentos acerca del asunto del que estemos tratando.

Y no se por qué arte de pensamiento rumiante esa expresión me venía a la cabeza una y otra vez desde hace unos días: Justifica tu respuesta, justifica tu respuesta… ¿Qué le pasa a mi cerebro? ¿A qué viene tanta insistencia?

Una simple palabra puede hacernos sentir mejor: No justifiques tu respuesta, ¡emociónala!
Una simple palabra puede hacernos sentir mejor: No justifiques tu respuesta, ¡emociónala!

¡Y de repente aparece la posibilidad de jugar!: Vamos a cambiar palabras de la oración a ver qué sucede con ese pensamiento. Y lo hago: Justifica tu respuesta se transforma en “emociona tu respuesta”. Cambiamos el verbo y el mandato de actuar racionalmente se torna en mandato de actuar emocionalmente. Emociona tu respuesta. Emociona tu respuesta…

¿Qué significa?

Significa “hazte consciente de la dimensión emocional de tu experiencia vital”. O en palabras menos técnicas, siente la vida, experimenta la emoción que cada momento de la vida produce en ti. Aprende a elegir emociones en función de cómo se deslizan por ti azarosa o intencionalmente. Que la vida es pensamiento, claro, que la vida es emoción, por supuesto. Experimenta tus emociones. Difrútalas o padécelas. En cualquiera de los casos: Toma conciencia de que la naturaleza emocional que cada vivencia produce en nosotros.

Emociona tu respuesta: Expresa y siente en tu pulso vital el latido de la vida. Observa ese latido. Juega a poder alterarlo a voluntad…

Dos procesos básicos se van a producir si comienzas a entrenarte para tomar conciencia más intensamente de lo que significa centrar la atención en cómo vivimos las emociones y cómo cada vivencia nos hace sentir:

1º.- Un desarrollo de la atención consciente hacia nuestro mundo emocional. Debemos saber que la percepción de las emociones se puede entrenar… Una vez sabido esto, entrenemos la atención emocional.
2º.- Multiplicaremos el valor de nuestra experiencia al desarrollar la percepción de nuestro mundo emocional.

Aportando emoción a tus actos, disfrutarás más cada experiencia y se la harás más grata a quienes te rodean
Aportando emoción a tus actos, disfrutarás más cada experiencia y se la harás más grata a quienes te rodean

Cuando ya se tiene controlado el juego de emocionar nuestras respuestas aparecen posibilidades de aplicarlo a la mejora de la gestión de nuestra vida. De inmediato, se me ocurren algunas posibilidades:

Por una parte, emocionar tu respuesta ayuda a mejorar y mantener un elevado nivel de autoestima. Evidentemente cuando comenzamos a sentir con más intensidad lo que ocurre es que nos conocemos mejor y valoramos más nuestra vida. Vamos a sentir que estamos más vivos, que conocemos mejor cómo vivimos y de ese conocimiento va a surgir un mayor nivel de aprecio hacia nosotros mismos.

Por otro lado, podemos aplicar la idea de emocionar nuestra respuesta a la gestión de la toma de decisiones complejas e importantes. Normalmente cuando tenemos que decidir algo lo hacemos en base a lo que pensamos. Afirmamos, por ejemplo, “dame tiempo para pensarlo”. Si queremos involucrar a nuestra naturaleza completa en la toma de decisiones deberíamos atender también a lo que sentimos durante una toma de decisiones. Así pues, podríamos afirmar: “dame tiempo para sentirlo”. Cuando vayamos a tomar una decisión debemos pensarlo bien y, al tiempo, sentir bien cómo las consecuencias de nuestras decisiones nos van a emocionar o van a afectar a las emociones de otros.

Antes de terminar, un video con consejos muy prácticos para ampliar información sobre cómo llenar tu vida de emoción…

Y por último, se me ocurre que emocionar nuestra respuesta hace nuestra experiencia más grata y una consecuencia lógica es que transmitimos a los que nos rodean ese aprecio por la vida y el valor que damos a vivir siendo conscientes de nuestras emociones.

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Conecta con tus vacaciones para ser más feliz

No puedo ni me gusta remediarlo… Deseo dejar escritas las ideas que he aprendido como psicólogo y que pueden contribuir a desarrollar un estilo de vida que proporcione bienestar a las personas. Esta vez voy a escribir sobre el modo de aprovechar los días que tenemos de vacaciones.

Como tu vida en general, tus vacaciones te pertenecen, diséñalas a medida para disfrutarlas aún más
Como tu vida en general, tus vacaciones te pertenecen, diséñalas a medida para disfrutarlas aún más

Con la llegada del verano y de las vacaciones para una mayoría de trabajadores, me plantean algunas personas cuál es el mejor modo de desconectar de las rutinas del trabajo para aprovechar y así hacer efectivas las vacaciones.

Dejémoslo claro: La idea de desconectar de las rutinas del trabajo está ciertamente bien orientada. Se trata de dejar atrás de algún modo todo lo relacionado con la actividad laboral para que crear así un espacio y tiempo vacíos que poder llenar con las actividad o inactividad propias del tiempo de vacaciones. No está mal como planteamiento. Adelante, lánzate a la desconexión, espera a que se cree el vacío y luego llénalo de lo que desees o déjalo vacío a tu elección…

Practicar algo de deporte siempre será saludable para cuerpo y mente, y las vacaciones son una e´poca estupenda para ello, con cuidado
Practicar algo de deporte siempre será saludable para cuerpo y mente, y las vacaciones son una e´poca estupenda para ello, con cuidado

Por mi parte, tengo una propuesta alternativa: Olvídate de desconectar y céntrate directamente en conectar. La idea de conectar es positiva y propone ir sin rodeos a lo que realmente deseamos y queremos. Conecta pues con aquello que deseas hacer con tus vacaciones; las vacaciones te pertenecen totalmente, céntrate en usarlas como desees.

Para aprovechar óptimamente las vacaciones, se me ocurren varias ideas fáciles de aplicar:

1.- Organiza una agenda de vacaciones en la que haya menos actividades. Es mejor menos actividades que muchas. Es mejor actividades que te apetezca hacer y con las que vayas a disfrutar que otras que puedas hacer por inercia. Como en muchas ocasiones, es mejor la calidad que la cantidad.

2.- Céntrate en lo que se estás haciendo en cada momento y lugar. En definitiva, mantén su atención en el momento presente para optimizar la experiencia que estás viviendo.

3.- Elige bien la compañía con la que compartir tus vacaciones. Si puedes elige óptimamente y si no, intenta que tu realidad y tus deseos estén lo más próximos posible. Prioriza una buena compañía y elude asertivamente los compromisos.

4.- Cuida durante tus vacaciones tu cuerpo y mente. Planifica actividades que produzcan bienestar físico y mental.

Antes de concluir: Mira en  el video un pequeño resumen de todo lo explicado en el artículo.

Una de las ideas que suelo proponer y que parecen un poco locas es “conseguir disfrutar de las vacaciones cada uno de los días del año”, aunque durante muchos de esos días tengas que acudir a su trabajo. La idea es vivir cada uno de los días de tu vida con la actitud de que lo que hacemos en esos otros días en los que pueda primar tu elección personal, independientemente de que esas actividades sean laborales o vacacionales. Un buen objetivo a plantear es: Vivir como vivimos en vacaciones, porque cada día de nuestra vida ‘es nuestro’.

Y si aún quieres profundizar en el tema, mira éste otro video, aquí.

[Imagen del collage extraída de Creative Commons Images]

La Piedra (curiosidades que inspiran en Psicología)

Estudié y trabajo en Psicología, una ciencia que estudia los procesos mentales, las las percepciones y el comportamiento humano. Pero también una ciencia que encuentra la inspiración en insospechados territorios o curiosidades. Así empieza hoy mi artículo, con vocación inspiradora para muchos que buscan y encuentran en los pequeños detalles, grandes alianzas o soluciones…

Tan insignificante como inspiradora, os presento a: Mi Piedra.
Tan insignificante como inspiradora, os presento a: Mi Piedra.

Paseando recientemente por un camino me fijé en una pequeña piedra que llamó mi atención por su casi perfecta redondez. La tomé con mis dedos, la miré y la sentí mía. Mi piedra no es perfecta, ni especialmente hermosa, es una piedra vulgar, modesta. Es lo que podríamos llamar una auténtica piedra normal y corriente con forma redondeada.

Desde que la adopté, mi piedra va conmigo a todas partes en un estuche en el que llevo los bolígrafos, algún lápiz, el borrador y el sacapuntas. Al principio no sabía por qué la llevaba, pero sentí que la quería ahí…

Un día comencé a trabajar en una de mis sesiones como psicólogo atendiendo a una persona que se encontraba triste y desorientada. Dediqué gran parte de la sesión a escuchar lo que espontáneamente aquella mujer necesitaba contarme acerca de su estado de salud, de su situación personal, de sus relaciones familiares y sociales… Sabía que debía escuchar muy atentamente todo lo que aquella persona deseaba expresar. Su relato era el de una trayectoria personal que la hacía sentir triste, sola, bloqueada con respecto a su presente y su futuro, resentida con su pasado e infeliz.

Recuerdo que le pedí a aquella persona que durante unos minutos permaneciese en silencio y respetase que yo también me estuviese callado. Sería un silencio inspirador… Yo no sabía aún cómo orientar mi intervención y pedí este receso para procesar mentalmente las distintas opciones terapéuticas.

En aquel silencio que no duraría más de un minuto lo que apareció inicialmente en mi mente fue la imagen de mi piedra. Junto a esta imagen tomé conciencia de que esta persona llevaba paralizada en su situación vital durante un tiempo significativo y de que ella deseaba y sentía la necesidad de acabar con aquella parálisis y vivir experiencias que aportaran valor a su existencia. De inmediato supe qué debía hacer.

Haciéndole ver lo que hacía, saqué mi piedra del estuche y la coloqué en la mesa en la que estábamos trabajando.

– “¿Sabes qué es esto?”, pregunté.
– “Una piedra”, respondió ella.
– “Una bola de nieve”, repuse yo.

Bola de nieve
Un cambio pequeño puede precipitar una maravillosa cadena de acontecimientos, como una piedrecilla puede formar una gran bola de nieve…

Le expliqué con profusión de detalles que una piedra de este tamaño puede llegar a convertirse en una enorme bola de nieve si se encuentra en la circunstancia de rodar desde lo alto de una montaña lo suficientemente alta como para ir adhiriendo a su paso la necesaria cantidad de nieve consistente. Ella comprendió que pequeños gestos o cambios en tu comportamiento, percepciones, en sus actitudes… podrían procurarle una existencia más feliz.

Lo pequeño puede ser poderoso. Cambiar un hábito fácil de modificar, alterar en un detalle un esquema de pensamiento, pequeñas apreciaciones subjetivas en un sentido positivo nos pueden aportar ventajas adaptativas. A veces nos abruma la necesidad de hacer grandes cambios en nuestra conducta, en nuestra forma de pensar, en nuestras emociones o en las apreciaciones acerca de las experiencias. Y muchas de esas veces un cambio pequeño puede precipitar una maravillosa cadena de acontecimientos que nos hagan actuar, pensar y sentir mejor.

Aquella tarde me sentí abrumado por lo que esta pequeña piedra mía fue capaz de aportarme. Desde entonces mi apego y agradecimiento hacia ella ha crecido y cobrado más valor.

Su contemplación me recuerda que eso de “menos da una piedra” no siempre se ajusta a la realidad de las relaciones entre personas y seres inertes. Que lo pequeño no es siempre lo menos importante o lo menor. Mi piedra me inspira cuando necesito alternativas a las rutinas trazadas por los hábitos y me da mucho jugo en instantes precisos. Es una pequeña gran presencia la suya entre mis pertenencias.

Desde ese día mi piedra ha consolidado su presencia a mi lado y me hace sentir bien. Cuando necesito relativizar o estoy un poco perdido entre la incertidumbre y la inseguridad, la saco y juego con ella. La miro, la hago rodar entre mis dedos o sobre la palma de mi mano, la coloco sobre la mesa y me fijo en ella… Ahí, quieta, parece que no hace nada, pero me recuerda que lo importante de las cosas a veces solo se hace visible si tienes entrenada tu mirada para ver lo esencial y lo profundo.

[Imagen de ‘Bola de Nieve’ extraída de Creative Commons Images]

Regálate salud (regálate amor)

En un artículo recientemente publicado “Regala salud” escribí unas cuantas ideas acerca de como algunas personas han dedicado parte de sus actividades a regalar salud a personas a las que aman. En él expresaba que estos detalles con la persona amada se tienen por amor y con amor.Taza

Indicaba que por amor se hacen cosas para que la otra persona se sienta mejor y que con amor significa que hacemos las cosas simplemente por el placer que supone para uno mismo y para el otro la expresión del cariño, de la pasión, del sentimiento común.

En ese artículo finalizaba proponiendo que escribiésemos un listado de razones, tontas o muy inteligentes, por las que amas a esa persona en concreto. También indicaba que es importante pensar el modo en que vamos a hacerle llegar a la persona amada nuestro listado y sugería que se le enviase por correo postal, se le escribiese en un espejo o la puerta del frigorífico, o se le confeccionase un pergamino… En fin, que cuidásemos el contenido y la forma.

TabletAhora voy a proponer lo mismo, pero dedicando ese texto a uno mismo. Lo que hoy te propongo es que escribas un listado de razones por las que tienes que sentirte bien contigo mismo por lo que haces, por cómo piensas y por cómo sientes. Tómate tu tiempo o hazlo rápidamente. Pero dale importancia a la tarea. Asegúrate que lo que estás escribiendo sobre ti mismo es verdaderamente importante, que lo crees seguramente y que lo valoras mucho realmente. Cuando tengas el texto terminado léelo y siéntete satisfecho de pensar tantas cosas positivas y bonitas sobre ti mismo.

Cuando tengas el texto escrito podrías perderlo. Sí, perderlo. Por ejemplo podrías meterlo en el bolsillo de una chaqueta o cazadora que de momento no vayas a usar y que puedas volver a ponerte pasadas unas semanas o meses. O podrías dar el mensaje a una persona de confianza para que te lo entregue pasado un bien tiempo, por ejemplo el día de tu cumpleaños o en una fecha señalada para ti.Tendedero

También puedes enviártelo por correo postal a tu propio domicilio, al domicilio de tus padres, al domicilio donde pasarás las próximas vacaciones o a tu domicilio laboral. La idea es que cuando lo recibas tengas la oportunidad de leerlo como si fuese un mensaje que te envías a ti mismo desde el pasado, a tu yo del presente, así sentirás que tu mensaje ha viajado por el tiempo hasta llegar a ti.

EspejoTal como acababa mi propuesta anterior de escribirle un texto con razones, tontas o muy inteligentes, por las que amas al alguien, esta propuesta quiero acabarla también indicando que hay muchos modos de prepararte a ti mismo una maravillosa sorpresa por amor y con amor. Al fin y al cabo escribirte razones por las que eres una persona maravillosa es una manera de regalarte salud.

Regala salud (tu mejor muestra de amor)

Muchas veces me he encontrado con parejas en la consulta. Muchas veces me he encontrado con parejas en la vida. Muchas de esas veces he observado como uno de ellos cuidaba del otro por amor y con amor.

Tu y yoPor amor
Porque aún no comprendiendo el por qué de la conducta de la pareja, se accedía a sus necesidades, a sus deseos, a sus peticiones, a sus caprichos. El amor era el motor por el cual una de la personas de la pareja hacía cosas por el bien y la felicidad de la otra. El amor era lo que impulsaba a una de las personas de la pareja incluso cuando la otra no había manifestado necesidades, deseos, peticiones o caprichos. El que ama se mueve desinteresadamente por amor más allá incluso de sus propias necesidades.

Con amor
enamorados-san-valentinPorque la persona que ama convierte el entorno de la persona amada en un paisaje lleno de detalles, de caricias, de sonrisa, de abrazos, de besos, de palabras bonitas, de miradas amantes, de contactos para el confort. La persona hace por su pareja muchas cosas para expresar el amor que siente: prepara la comida con amor, decora la mesa o la sala o la habitación con amor, evoca a la pareja y siente el amor que le profesa y cuando la tiene delante se lo expresa. La persona que ama pone a su pareja besos en la frente cuando la otra sufre fiebre o tristeza, pone besos en las manos cuando la otra no puede hacerse cargo de la realidad, la arropa con amor cuando tiene frío, sujeta su cabeza entre sus manos con amor para hacerle ver que estando juntos todo será más liviano.

Es cierto que en estas parejas que acabo de describir debe haber un elemento compensador: El cuidar y amarse principalmente a uno mismo al tiempo que se cuida y ama del otro. Si uno se olvida demasiado de cuidar y amarse a sí mismo aparecerán desequilibrios en la relación por insatisfacción de uno u otro. Así que es necesario cuidar también de uno mismo al tiempo que de la persona amada.

pergamino-pluma-y-flor-fdMuchos somos los que sabemos que el amor aporta muchísimo a la salud y equilibrio mental de las personas. Te propongo hoy que tengas un detalle en forma de palabras con cualquier persona a la que amas: Tu esposo o esposa, algún hermano o hermana, alguno de tus padres, amigos, compañeros… La propuesta es elaborar un listado de razones, tontas o muy inteligentes, por las que le amas. Cuando tengas ese listado regálaselo para que pueda leerlo. No es necesario que haya un motivo especial para que tengas ese detalle con esas personas. Seguro que le gustará y le aportará elementos que le ayudarán a sentirse y estar mejor emocionalmente.

La manera en que se lo haces llegar también puede contribuir a que la persona que lo recibe se sienta especialmente bien. Podría escribirlo en modo carta y dejarlo en el buzón para que él o ella la reciba como una carta inesperada y maravillosa. Podrías dejar esa misma carta en algún lugar familiar o laboral donde esa persona pudiera recibirla y leerla con cierto grado de intimidad. Podrías incluso enviarla por correo. Usar la letra manuscrita puede suponer un plus de cariño. Se me ocurre también que podrías escribir ese texto en un espejo de la casa, en la puerta del frigorífico o sobre los azulejos de la cocina o la ducha. ¿Qué tal si lo preparas como un pergamino o incluso lo presentas con un marco bonito?desayunar
En fin, ¡hay tantos modos de preparar una maravillosa sorpresa por amor y con amor!

Al fin y al cabo, es una manera de regalar salud a la persona a la que amas…

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Cómo construir organizaciones eficaces

He leído que en las organizaciones más eficaces, las personas pueden realizarse personalmente y, además, sintiéndose ellas mismas, que además aprenden constante y continuamente y que disfrutan con la labor que hacen incluso en aquellas ocasiones en que tienen que superar dificultades. empresa (1)Así, ya he señalado tres características que presentan los componentes de una organización eficaz y que además son estados en los que una persona puede encontrarse. Y ya puestos, ¿qué tal si le damos la vuelta a los argumentos y nos hacemos un propósito… o tres?

Realización personal.- Vamos a proponernos alcanzar ese estado de realización profesional con lo que hacemos en nuestro trabajo, en nuestra organización, sea ésta cual sea. Además, hagámonos promotores de salud personal y organizacional proponiendo a los compañeros de trabajo que apuesten por realizarse en dicha organización. Realizarse es sentirse útil por lo que aportamos, aceptar las propias limitaciones, valorar nuestras virtudes y poner en juego valores personales que nos impliquen personalmente en el desempeño de nuestro trabajo. La propuesta: Seamos ejemplo de personas realizadas y propongamos a los compañeros serlo.

G_calidadAprendizaje continuo.- Vamos a proponernos, también, estar abiertos a aprender constante y continuamente acerca de nuestro trabajo, de nuestra organización y de las personas que, con nosotros, hacen nuestra organización. Indaguemos qué modos hay de hacer nuestro trabajo más rápido, más eficazmente y más cómodamente. Activemos nuestra curiosidad por la forma en que otros hacen lo que hacemos nosotros. Leamos, investiguemos en videos, inventemos modos de mejorar, de hacerlo más fácil. Estamos atentos a la posibilidad de asistir a algún curso en el que, con los formadores y los otros alumnos, aprender, mejorar y crecer. La propuesta: comprometernos a estar en constante proceso de aprendizaje y a contagiar este compromiso a los compañeros.

Disfrutar.- Es la tercera de las propuesta que debemos hacernos. Es evidente que nuestro trabajo debe proporcionarnos satisfacciones. Debe ser agradable pensar en ir a trabajar. Muchas veces nosotros mismos nos hacemos difícil alcanzar este estado de bienestar, pero debemos reflexionar acerca de todo lo que tenemos que agradecer a nuestro trabajo y nuestra organización y poner los medios para hacer crecer lo positivo y que nos hace disfrutar con nuestra obligación. La propuesta: caminar hacia un desempeño satisfactorio de mi trabajo y proponer a los compañeros disfrutar con lo que hacen, haciendo para ello lo que se considere necesario.

SatsfaccionTrabajar para que tu organización sea un entorno en el que puedas sentirte realizado, es trabajar para construir un sueño grande del que finalmente podrás sentirte orgulloso.

Vivir la construcción de ese sueño con conciencia plena de lo que en cada instante se está viviendo es disponer de la satisfacción en el instante presente de modo que los resultados no son lo único que nos proporciona satisfacción sino que la satisfacción se va sintiendo a cada paso.

Hacer esta labor de construcción desde uno mismo sin exigir a los compañeros sino como un mero reto personal es tranquilizador. Hacer esta labor invitando cordialmente a los demás sumarse y aceptar que lo hagan o que pueden no hacerlo es dar una dimensión organizacional y social a nuestros propósitos.

Tu sueño comienza a hacerse realidad en el mismo momento en que en tu mente apareces dando los primeros pasos en su construcción… #AnimoAPracticar

[Imágenes extraídas de Creative Commons Images]

Distinguir pensamientos útiles de inútiles y negativos. Apostar por los positivos.

A menudo nos encontramos en situaciones en las que nos asaltan pensamientos que sabemos con certeza que no nos hacen bien, que nos dañan. Esos pensamientos muchas veces se disparan en la mente como consecuencia de estímulos externos, de conversaciones que tenemos con otras personas o de recuerdos que evocamos. Sea del modo que sea, lo cierto es que estos pensamientos se disparan solos escapando a nuestro control y condicionando nuestras emociones y, finalmente, nuestro comportamiento.autocontrol_0314

La propuesta que os traigo os va a ayudar a conocer esos pensamientos y a controlar su presencia en nuestra vida mental. Hacerlo es sencillo y simplemente supone seguir mis instrucciones. Repetirlo con intención de entrenarlo diariamente nos aportará un control mental que nos proporcionará capacidad para prevenir crisis y para salir de estados difíciles.

Mi propuesta de hoy consiste en someter a nuestros pensamientos a un proceso de selección consistente en aceptarlos o rechazarlos. Hagamos pues dos movimientos acerca de la atención que vamos a prestar a los pensamientos que aparecen en nuestra conciencia:
– Movimiento UNO. Reconocemos pensamientos en nuestra mente que provocan en nosotros un efecto positivo o que tienen una utilidad para nuestro funcionamiento vital y distinguimos estos pensamientos de otros que despiertan en nosotros emociones negativas o que simplemente nos desconcentran y entorpecen nuestros propósitos o el curso de acción de lo que estemos haciendo.

   – Movimiento DOS. Una vez que distinguidos, cuando aparece un pensamiento positivo o útil lo aceptamos y atendemos preferentemente; y cuando nos aparece un pensamiento negativo, inútil o que nos distrae, lo que hacemos es aceptarlo, tomar conciencia de que esta ahí y decidir conscientemente que no vamos a prestarle atención y orientar el foco de nuestra atención mental a pensamientos útiles, positivos y que nos llenen de energía para hacer algo, que nos marquen un curso de acción definido o que nos hagan sentir bien.

AlegriaPara hacer este ejercicio propongo que sigamos los siguientes tres pasos:

1º.- Buscando un lugar y un momento para la calma, respiramos pausadamente durante al menos unos cinco minutos. Esto conseguirá que entremos en un estado de mayor autocontrol personal y conciencia más plena.

2º.- Ahora podemos dejar fluir nuestra mente por los pensamientos y practicar los movimientos UNO (Reconocimiento y distinción de pensamientos positivos o negativos) y DOS (aceptar los pensamientos y atender sólo a los que nos son útiles o positivos, dejando de atender al resto).

3º.- Finalmente podemos crear pensamientos nuevos y potenciadores de sentimiento de seguridad en nosotros mismos, de autoestima, de calma… Estos pensamientos con los que nos podemos sentir mejor pueden ser del tipo: soy una persona valiosa porque he hecho esto y puedo volver a hacer cosas similares; soy una persona fuerte porque fui fuerte cuando sucedió; soy inteligente puesto que aquella vez actué pensando lo que hacía y considerando bien los distintos aspectos de aquella realidad. Para que los pensamientos que construimos sean verdaderamente útiles y tengan potencian deber ir ligados a experiencias vividas y que nos hicieron sentir seguros, fuertes, plenos, útiles, realizados, grandes, generosos, etc.

Son sólo tres pasos y sencillos de practicar. Se trata de entrenar nuestra mente siguiendo un proceso lógico y observando los efectos que causan en nosotros. Es importante que en todo momento SINTAMOS lo que experimentamos. Pongo en mayúsculas la palabra sentir puesto que es la clave. Nos ganamos el control de nuestro mundo racional por la vía de conocer emocionalmente lo que aporta a nuestra experiencia psicológica y mental.